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Un sicario en las cloacas del estado

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Jean Pierre Cherid (1940-1984). Atracador en Francia, miembro de la OAS (Organización del Ejército Secreto, grupo de militares golpistas franceses) en Argelia, en labores contra el Frente de Liberación Nacional (FLN); mercenario en Biafra; protegido por el régimen de Franco con Carrero Blanco; íntimo amigo de Antonio González Pacheco (Billy el Niño), conocido torturador de la Brigada Político Social de la dictadura y de los primeros años de la Monarquía; destacado activista del GAL con Felipe González en el gobierno… Con carné del Servicio de Inteligencia de la Guardia Civil (SIGC), expedido a uno de sus “nombres de guerra” con categoría de sargento primero.

EncuadernaciónRústica con solapas
ISBN978-84-949265-0-1
EAN9788494926501
Páginas208
EditorialEl Garaje
Año2019
IdiomaCastellano

Sinopsis

Jean Pierre Cherid (1940-1984). Atracador en Francia, miembro de la OAS (Organización del Ejército Secreto, grupo de militares golpistas franceses) en Argelia, en labores contra el Frente de Liberación Nacional (FLN); mercenario en Biafra; protegido por el régimen de Franco con Carrero Blanco; íntimo amigo de Antonio González Pacheco (Billy el Niño), conocido torturador de la Brigada Político Social de la dictadura y de los primeros años de la Monarquía; destacado activista del GAL con Felipe González en el gobierno… Con carné del Servicio de Inteligencia de la Guardia Civil (SIGC), expedido a uno de sus “nombres de guerra” con categoría de sargento primero.

Cherid se casó en España con Teresa Rilo cuyos recuerdos, entreverados de amargura, se recogen en estas páginas junto a la exhaustiva investigación llevada a cabo por la conocida periodista Ana María Pascual.

Un libro que pone al desnudo los entresijos del quehacer regular de las cloacas del Estado y el drama de una mujer que los vivió junto al hombre en quien un día creyó.

“Una mujer herida, agonizante e invisible, casi inexistente. Me veía a mí misma como una sombra, sin consistencia alguna, relegada a un rincón oscuro por todos los que aprovecharon mi debilidad para lucrarse.” (Teresa Rilo).

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